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El mundo será de los Cronopios, o no será

lunes, 28 de junio de 2010


Los atacantes del amor
enmascarados por el mundo
asaltan en la calle
Cuidado, son terribles
aman como porfiados
quieren de pura voluntad
o la memoria les funciona
de modo tal que les importa nada
el odio, el gran castigo
y besan contra todo
contra todos tambien confiando
que alguna vez alguien, alguno
empuñe su ternura
empiece a fusilar
[ GeLmaN ]

miércoles, 16 de junio de 2010

De a poco la realidad se diluye en una vaga e incierta ensoñación.
Se fusionan lo concreto y lo intangible, se pierde noción del espacio y de lo material, los pensamientos ganan.
Los ojos se cierran porfiados, sellan con furia el pacto de no abrirse jamas, impermeables hasta siempre.
Me miro.

viernes, 11 de junio de 2010


[...]Sabía que la victoria final de la revolución está amasada con los fracasos anteriores [...]

sábado, 29 de mayo de 2010

Civilizados y bárbaros, Sandra Russo


[...]Las palabras pueden ser reemplazadas, pero el enfoque es el mismo. La cultura o la ignorancia, lo blanco o lo negro, lo europeo o lo latinoamericano, los seres pensantes y la masa, el Colón o la 9 de Julio, lo exquisito y lo popular. Sólo algunas veces en la historia el sentido común argentino fue perforado por la inversión de los términos.[...]

[...]Y también pasa que el orgullo argentino se empieza a despertar en otra parte. Allí a lo lejos, donde el emisor oficial de la argentinidad ubica a la barbarie. Todo cambia cuando el bárbaro advierte que no es bárbaro, sino que así lo ha llamado su conquistador. Y en el fondo de todo, siempre está el lenguaje. Los bárbaros que rodeaban a los griegos, los que siglos después rodearon al imperio romano o los que mucho más tarde rodearon la Bastilla, hablaban mal. El origen de ese mito fundante de Occidente, porque hasta ahí se remonta esta trama, es sencillo: los primeros bárbaros no “hablaban mal” sino otro idioma. El mito se origina en la ignorancia de los griegos: no sabían en qué idioma hablaban esos otros.
En la Argentina también hablamos distinto idioma, con la fuerza que tiene esa expresión, los que vibramos y sentimos el goce de mezclarnos, de rozarnos, de abrazarnos, de llorar en el hombro de otro, de agitar banderas, de gritar hasta quedarnos doloridos, de sostenernos horas en nuestros pies, de sonreírnos con desconocidos, de aceptar un mate al paso, de vivir esa experiencia alucinógena de ser millones y estar felices.
La reacción se defiende viendo otra cosa. No puede ver más que la masa o la chusma. No tiene otra cosa en la cabeza, ni en el alma ni en la mirada. No hay, en ese emisor histórico que resurge cada tanto, ninguna posibilidad de multitudes felices. Es más. Ese emisor cumple la función de mantener sojuzgadas a las multitudes para que nunca dejen de sentirse bárbaras.
Los verdaderos cambios, lo que no son cosméticos, sino rasguños en la costra del statu quo, suponen una revolución simbólica. Porque siempre el sujeto del cambio es el bárbaro que se libera de la mirada del griego o del romano y empieza a nombrarse a sí mismo de otra manera.
[ Sandra Russo ]

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-146570-2010-05-29.html

miércoles, 26 de mayo de 2010

LAdRan SaNCho,
señAl qUE cABaLgAmOS

jueves, 25 de marzo de 2010

martes, 16 de marzo de 2010